Fui por botanas a la cocina y destruí mi propia vida sin querer
Hay cosas que, una vez que las escuchas, no puedes dejar de escuchar.
Y yo tuve la mala suerte de aprender eso de la peor manera posible.
Era un viernes normal. De esos viernes que en ese momento parecen perfectos y que después recuerdas como el antes y el después de tu vida.
Mi novio, Andrés, había invitado a sus dos amigos más cercanos, Marco y Luis, a ver un partido en nuestro apartamento.