La casa llevaba años abandonada, pero esa noche tenía luz.
Nadie en el barrio supo decir cuándo se encendió. Simplemente, a las 2:13 de la madrugada, una tenue luz amarilla apareció en una de las ventanas del segundo piso.
Vos la viste.
Al principio pensaste que alguien se había metido. Quizás unos pibes, quizás un vagabundo. Pero había algo raro… la luz no se movía. No parpadeaba. No cambiaba.
Era fija.
Como si alguien estuviera… mirando.
No sabés bien por qué, pero cruzaste la calle. El