Ya era casi noche cerrada cuando llegamos a Bistritz, que es una población antigua e interesante. Al estar prácticamente en la misma frontera (pues está a los pies del desfiladero de Borgo, por donde se llega a Bucovina), su historia ha sido muy agitada, de lo que le han quedado huellas evidentes. Hace cincuenta años sufrió una serie de grandes incendios que causaron gran devastación en cinco ocasiones distintas. A principios del siglo XVII sufrió un asedio de tres semanas en el que murieron 13.