Hay algo que con los años uno aprende a observar en silencio.
Las personas muestran quiénes son, no cuando hablan bonito, sino cuando miras cómo tratan a los que supuestamente aman.
Por eso hoy puedo decir algo con total tranquilidad:
los pocos amigos que tengo son personas responsables con sus hogares, con sus sueños y con sus compromisos. Sean pobres o tengan dinero, los respeto profundamente… porque tienen valores.
Y a esas personas las amo.