El diésel y el queroseno son la sangre del sistema económico. El transporte a largas distancias por carretera, mar y aire dependen de ellos y de que su precio sea relativamente barato. Usamos también maquinaria pesada en la minería, en la construcción, en la agroindustria, las flotas pesqueras, los vuelos comerciales y los ejércitos. Seguir moviendo todo eso será más caro o inasequible. Algunas empresas se verán obligadas a reducir plantilla o cerrar si un descenso importante en las ventas hace