Y esta noche... mientras tú te vas quedando dormido... los animales del Zoo de San Blas también van a terminar su día.
Respira despacio...
Y ven conmigo.
Todas las mañanas, cuando el sol asomaba por encima de los tejados de la ciudad, el Zoo de San Blas se despertaba poco a poco.
Primero los pájaros, como siempre, que son los más madrugadores del mundo y les gusta que todo el mundo lo sepa.
Luego don Aurelio, el cuidador, que llevaba treinta años trabajando en el zoo y ya no se sorprendía de