Había un joven que siempre se enojaba cuando algo no salía como quería. Un día, mientras discutía con un amigo, empezó a gritar y a empujar cosas de su frustración. Su amigo lo miró y dijo:
“Antes de reaccionar, respira y escucha lo que realmente sientes.”
El joven lo intentó y se dio cuenta de que su enojo escondía miedo e inseguridad. Al hablar con calma, pudo expresar lo que sentía sin lastimar a nadie. Descubrió que la fuerza del enojo es grande, pero la claridad de la calma transforma la c