Yo estaba sentada en el sillón con ellos, riéndome de sus chistes, sintiéndome parte del grupo. Una de esas noches en las que piensas: "sí, esto está bien, esto es lo que quiero."
En un momento me levanté. Nada dramático, nada importante. Solo dije "voy por más botanas, ahorita vengo" y me fui a la cocina.
Eso fue todo.
Eso fue el error.