Jerusalén estaba llena de gente.
Personas de todas partes habían llegado para celebrar la Pascua.
Las calles estaban agitadas, llenas de conversaciones, expectativas y esperanza.
Muchos hablaban de un hombre.
Un maestro. Un sanador. Alguien diferente.
De pronto, la multitud comienza a moverse.
Alguien grita:
AHÍ VIENE.
Jesús entra en la ciudad.
No montado en un caballo de guerra.
Sino en un humilde pollino.
Algunos corren a su encuentro.
Han visto sus milagros.
Han escuchado sus palabras.
Extien