“qué linda piedra” o incluso algo más visceral, difícil de poner en palabras. Pero ahora aparece el impulso de entender.
Entonces comienza el análisis.
El verde del musgo ya no es solo verde: se convierte en una frecuencia específica del espectro visible. Esa frecuencia estimula los conos de la retina, que envían señales al cerebro. Esas señales, a su vez, activan ciertas áreas asociadas con el placer estético. Se podría hablar de evolución: de cómo el ser humano desarrolló afinidad por los tono