Benjamin Libet en 1983 descubrió algo que destruyó el concepto del libre albedrío. Conectó personas a un EEG y les pidió mover un dedo cuando quisieran. Resultado: el cerebro registraba la decisión 350 milisegundos ANTES de que la persona decidiera moverse. Tu mente consciente no decide — solo recibe la notificación de lo que ya se decidió."