Aquí es donde se pone más técnico, pero tranquilo que lo hacemos fácil. Morales define el pidgin como una variedad creada a partir de varias lenguas para cubrir necesidades comunicativas.
El criollo ya juega en otra liga: es una lengua completa, con variedades diatópicas, diafásicas y diastráticas.
Además, tiene tres rasgos clave:
es útil para fines concretos,
tiene una estructura simple pero evolutiva,
y toma mucho vocabulario de la lengua dominante.