¡BIENVENIDOS!
Amados hermanos, en esta hora damos inicio a este culto reconociendo que cada uno de nosotros es una obra en proceso. No hemos llegado a la meta, pero tampoco somos los mismos de antes. Dios, en su infinita gracia, sigue trabajando en nuestras vidas, moldeando nuestro carácter, restaurando lo que estaba roto y edificando algo nuevo conforme a su propósito.
BIENVENIDOS