Ayer por la tarde llamé a mi amigo Marcos para quedar con él. Él estaba trabajando en una oficina en el centro, pero terminó a las cinco. Quedamos en la parada de autobús cerca de su trabajo. Cuando llegué, Marcos estaba hablando por teléfono con su madre. Después fuimos a un café tranquilo. Yo tomé un refresco y él pidió un té. Hablamos de nuestros planes: el sábado vamos a ir al cine y el domingo vamos a visitar un museo.