Mi cuerpo es un mapa de retazos: salí de casa con la maleta llena de recuerdos, enfrentando un fuerte agotamiento emocional y la ansiedad de lo desconocido. Al migrar, mi salud mental se vio afectada por la presión de adaptarme a un nuevo entorno, nuevas costumbres y un ritmo de vida diferente, sintiendo que mis costuras se debilitaban bajo el peso de la soledad.