Roberto Arlt
El juguete rabioso
Parte 1
LOS LADRONES
Cuando tenía catorce años me inició en los deleites y afanes de la literatura
bandoleresca un viejo zapatero andaluz que tenía su comercio de remendón junto a una
ferretería de fachada verde y blanca, en el zaguán de una casa antigua en la calle Rivadavia
entre Sud América y Bolivia.
Decoraban el frente del cuchitril las policromas carátulas de los cuadernillos que
narraban las aventuras de Montbars el Pirata y de Wenongo el Mohicano.