Eres adicto a las malas noticias!
Tu cerebro tiene un sesgo de negatividad evolutivo —
procesa las malas noticias 5 veces más intensamente que las buenas.
Era necesario para sobrevivir en la prehistoria. Hoy los medios y redes sociales lo explotan deliberadamente.
Cada titular negativo activa tu amígdala, libera cortisol y te hace seguir mirando. No es debilidad —
es biología siendo usada en tu contra.