Los más jóvenes pagarán nuestra inacción. Y nos llevaremos por delante culturas a las que llamamos atrasadas, o directamente salvajes, que no han participado en la esquilmación del planeta y que sí saben lo que es la sostenibilidad y vivir dentro de los límites naturales que una civilización industrial de crecimiento perpetuo no ha querido respetar: no consumir más recursos de los que la Tierra es capaz de reponer y no contaminar más de lo que la Tierra es capaz de asimilar.