En nuestras conversaciones…
me hablaba de lo solo que estaba en la ciudad.
De lo difícil que era confiar en alguien.
De que conmigo se sentía en paz.
Al principio todo era bonito e intenso porque recibía mensajes constantes,
promesas,
planes
¡y claro que eso me entusiasmaba!
y me hacía sentir que estaba haciendo algo “especial para él”…
Seis meses después fue mi primera vez y sí…
¡fue con él.!