Tenía 8 años cuando pasó, y hasta hoy no puedo olvidarlo.
Era el cumpleaños de mi tía y la casa estaba llena. Arriba todos reían, hablaban fuerte y la música no paraba. Yo estaba con ellos hasta que, entre todo ese ruido, escuché a Emma llorar desde abajo.
Al principio pensé que alguien más iría, pero me pidieron que fuera yo a verla porque estaba durmiendo en el primer piso.
No quería bajar sola, pero igual lo hice.
Mientras bajaba las escaleras, el sonido de la fiesta se fue apagando poco