Incluso la medicina cambió: los médicos empezaron a estudiar la peste, y aunque no entendían todo, aprendieron más sobre higiene y epidemias.
Las ciudades implementaron cuarentenas, cerraron mercados y trataron de limitar el contacto, pero el conocimiento de la época era limitado y muchas medidas fueron insuficientes.
La Peste Negra dejó huellas profundas en la sociedad: la escasez de mano de obra aumentó los salarios de los trabajadores y debilitó a la nobleza.