De inmediato… se rió.
Y me dijo…
—¿Permiso?…
¿para qué?,
¡Si ya no eres una niña…!
¡no te comportes como una!
No sé en qué momento…
empecé a sentir vergüenza de pedir permiso…
¡por consultarlo con mi mamá!
Así que… mentí.
Mentí en mi casa…
¡solo para poder salir con él!