La tarde del 1 de abril todo era agitación en el cuartel de Sarmiento, Chubut. Cinco días antes, un oficial había ordenado a Abel Vallejos (23 años, recién recibido de médico): “arme un botiquín como para resistir 10 días. Tendremos simulacro de guerra”. En la madrugada del 2 subieron a varios a un avión. Creían que iban a Buenos Aires. Antes de aterrizar, uno de los oficiales se paró y gritó: “¡Viva la Patria! Hemos recuperado las Malvinas y venimos a defenderlas”. Allí se enteraron. Con el avi