y lo mejor de todo es que la gente realmente quiere comprarlos.
Empecé con una inversión pequeña, y conforme fui vendiendo mis primeros jabones recuperé rápidamente lo que había invertido. Ese fue el momento en el que entendí que esto realmente podía convertirse en algo más.
Poco a poco empecé a recibir pedidos, primero de conocidos, luego de otras personas que veían mis jabones… y lo más bonito es que mis ventas siguen en aumento.