Los compuestos de azufre, característicos de los petróleos agrios de los países del Golfo, se separan durante el refinado de la gasolina o el diésel para evitar la corrosión del acero en tuberías y depósitos, y reducir su grado de contaminación, y se usan para fabricar fertilizantes y fungicidas. También tienen aplicaciones en la minería y las industrias química y farmacéutica. Entre el cuarenta y el cuarenta y cinco por ciento del azufre exportado mundial pasa por Ormuz.