36. La seguridad para ser quien soy no me la da él, pero su presencia estable me permite acceder a la mía. Es un espejo que no distorsiona.
37. Que tenga lo suyo y lo comparta sin drama es para mi cerebro: no dependo de él, pero puedo contar con él. Eso es libertad con puerto.
38. Ser cuidado sin ser tratado como niño es para mi cerebro: me sostiene sin anularme. No pierdo mi agencia cuando recibo.
39. Que no me necesite para existir pero me elija para compartir es para mi cerebro la prueba d