Antes de que llegaran los españoles…
el oro desapareció.
Cuando entraron a la ciudad…
faltaba una parte.
Dicen que Cuauhtémoc
nunca reveló el secreto.
Y hasta hoy…
ese tesoro…
sigue desaparecido.
Enterrado…
en algún lugar de México.
Y el oro que nunca apareció…
probablemente terminó fundido en monedas…
que hoy todavía existen.”